Piscinas infinitas

Estas piscinas, llamadas desbordantes o rebosantes, son piscinas que acaban en el vacío, y hacen las delicias de arquitectos y decoradores.

Hace unos años, las piscinas desbordantes eran un lujo al que solo podían acceder los usuarios de spas y hoteles de lujo. Actualmente son un capricho al que cada vez más propietarios pueden  y quieren acceder, ya que al margen de su superior coste ofrecen una serie de ventajas que no aportan las piscinas convencionales.

Funcionamiento:

La piscina desbordante necesita un depósito de compensación que almacenará entre un 5% y un 10% del agua total de la piscina. Cuando la depuración se pone en marcha, la bomba aspira el agua de este depósito y la envía a la piscina con lo cual se produce un desbordamiento de agua que va de nuevo al depósito de compensación.

Ventajas:

La ventaja técnica fundamental es que al ser el desbordamiento perimetral y uniforme, la suciedad  de la superficie desaparece a los pocos minutos, con lo cual es un agua siempre más higiénica y la inversión en productos de mantenimiento es menor, y además la distribución de estos productos es más eficaz.

En cuanto al efecto visual o sensorial, no hay comparación. Cuando uno se baña en una piscina desbordante tiene la sensación de sumergirse en un espacio abierto porque nada obstaculiza al horizonte, la sensación de estar en contacto con la naturaleza es infinita.

Tipos:

Existen varios tipos de desbordamiento, dependiendo sobre todo del emplazamiento de la piscina:

El llamado Infiniti, es el más conocido, en el que  solo algunos de los lados (normalmente uno) es desbordante por medio de una cascada elevada (la rejilla que recoge el agua queda en un plano más bajo que la piscina) y recibe su nombre por el efecto óptico de no saber dónde acaba el agua y donde empieza el resto del paisaje. Además, si el revestimiento de la piscina refleja la luz como el mosaico Bisazza  (gresite vítreo italiano) elegido por nuestro cliente para  esta reforma, el resultado es espectacular.

El desbordamiento Finlandés en el que solo uno o dos de sus lados son desbordantes. Cuando el lado desbordante no cae al vacío (porque el terreno no lo permite o por que las vistas no merecen la pena) queda muy bonito si el desbordamiento se decora con bolo blanco, tapando así la rejilla pero permitiendo el filtrado de agua rebosante  perfectamente,  nosotros lo hemos puesto en práctica en la construcción de estas dos  piscinas y el resultado es precioso.

Y el llamado Múnich en el que todos sus lados desbordan sobre canaletas cubiertas por rejillas o mediante un sistema oculto en el que solo se ve una pequeña abertura de pocos milímetros alrededor de la piscina, como en la foto siguiente, estando el agua de todos sus lados al nivel de la terraza (muy usado en piscinas de competición,  complejos hoteleros y spas).

 

En definitiva, si usted está pensando construir o reformar una piscina, le recomendamos pedir la opinión de un experto y no descartar ninguna opción de antemano ya que el abanico de posibilidades es amplio. Y sobre todo dejarla en manos de un profesional experimentado.